Viernes 7 de noviembre de 2008, por Inmaculada López Fernández (actualizado el 7 de noviembre de 2008)
Desde que el niño y la niña entran en la escuela en la educación
infantil, se les solicita a sus padres su colaboración en determinadas
actividades.
Esta colaboración cuando se termina la educación infantil desaparece casi en la mayoría de los casos.
Si la participación de los padres se consolida bien en la primera etapa
de la educación, no tiene que desaparecer una vez los niños y niñas pasan a primaria.
Padres y madres tienen responsabilidades compartidas en la ecuación de los hijos/as, por lo que es imprescindible que haya un contacto entre ambos.
De manera resumida y siguiendo a Palacios y Paniagua, 1993 hay una serie de razones por la que es importante dicha colaboración:
Especificidad de los aprendizajes antes de los seis años: el aprendizaje de los más pequeños está completamente vinculado con las experiencias y vivencias de la vida cotidiana. Por este motivo, todo lo que hacen fuera del contexto escolar tiene tanta importancia educativa como lo que hacen en su interior. Los maestros y maestras son conscientes de este hecho y, tratan de que su trabajo educativo tenga continuidad, para lo que la colaboración y participación de los padres parece imprescindible.
Necesidad de complementar la acción educativa sobre el niño y la niña: de lo anteriormente dicho se desprende la necesidad de que la intervención educativa en ambos contextos tenga un carácter de complementareidad y, también de continuidad. Para ello, lógicamente es imprescindible establecer unas buenas relaciones de colaboración. A partir de estas relaciones se podrá dar el necesario intercambio de información.
La colaboración de los padres y madres garantiza una acción educativa más eficaz.
De las investigaciones realizadas por Palacios y Paniagua, 1993 se obtuvieron datos sobre la existencia, en la realidad de nuestro país, de una baja participación familia-escuela. Estos autores ofrecen la siguiente interpretación del problema: “implicar a los padres supone la puesta en marcha de una serie de medidas frecuentemente trabajosas y de rendimiento no inmediato. En cierto sentido, tanto padres y madres como educadores/as y maestros/as se benefician de la existencia de dos mundos separados: los unos porque trabajan sin la interferencia de los padres y madres, seguros en sus espacios y sus funciones, y los otros porque desempeñan sus tareas sin la sensación de que nadie está inmiscuyéndose en sus cosas, etc. (Palacios y Paniagua, 1993).
La participación de la familia se puede dar tanto en el aula, como en el centro e incluso desde sus casas.
En el aula
# Dentro del aula
Talleres: de cocina, de construcción de instrumentos, de barro, de cuentos, de disfraces.
Periodo de adaptación: la colaboración de los padres y madres en este momento es muy importante para una buena adaptación.
Presentación de profesiones: aprovechando el centro de interés de las profesiones, podemos invitar a papás y mamás de diferentes profesiones.
# Fuera del aula
Actividades complementarias: las que se realicen dentro del horario escolar.
Actividades extraescolares: las realizadas fuera del horario escolar.
En el centro
Consejo Escolar
Asociaciones de Padres y Madres
Escuelas de Padres y Madres
Fiestas: del otoño, de la primavera, del agua.
Celebraciones institucionales: día de la paz, día del libro
Preparación y desarrollo de la fiesta de fin de curso.
En sus casas
Apoyando proyectos específicos: aportando fotos de los diferentes centros de interés, donando juguetes para el aula, aportándonos información de los niños y niñas...
Trabajando con sus hijos e hijas los hábitos que se trabajen en el aula.
Aportando material que se les solicite
Las familias llevan a sus hijos e hijas a la escuela y de ella esperan determinados comportamientos en función de las expectativas que se tengan. Expectativas que dependerán de su posición social y de la consideración que tengan. Expectativas que dependerán de su posición social y de la consideración que tenga en ese momento de la educación infantil. En cualquier caso, las relaciones entre la familia y el equipo docente irán ampliando y modificando esas expectativas para definir y concretar lo que queremos que sea una educación infantil de calidad.
Palacios, J. y Oliva, A.(1991):Ideas de Madres y Educadores sobre la Educación Infantil. MEC. Madrid
Palacios, J. y Paniagua, G.(1993):Colaboración de los padres. MEC. Madrid.
Tschorne, P. y Otras( 1992): Padres y madres en la escuela. Una guía para la participación. Paidós. Barcelona.