Lunes 12 de abril de 2010, por Miguel Calvillo (actualizado el 17 de marzo de 2010)
Los autores se constituyen en un grupo de trabajo que anualmente prepara algún material didáctico. En esta ocasión, aprovechando el Año Internacional de la Astronomía, escogen este contenido para desarrollar toda una panoplia de actividades de educación en valores.
El libro, de más de 350 páginas, está magníficamente editado e ilustrado por 15 personas pertenecientes al colectivo artístico “Ventana plástica”. Esto junto al hecho de que los autores y autoras suman 13 personas da idea de que no es obra de uno sino de un auténtico universo de trabajadores.
Tras las presentaciones de rigor, el libro comienza justificando metodológicamente su proceder acudiendo al desarrollo del curriculum por competencias. Tras un repaso somero de las teorías astronómicas y sus protagonistas, entran en faena enumerando un sinfín de actividades muy creativas, muy bien estructuradas y sin ninguna duda, de mucha utilidad. Todas las actividades se presentan siguiendo el mismo esquema: nombre de la actividad, ciclo para el que se recomienda, materiales y desarrollo. En algunas de ellas, han tenido la sabia ocurrencia de añadir sugerencias o reflexiones sobre su puesta en práctica. En los anexos se adjuntan materiales diseñados al efecto, fundamentalmente láminas con tablas o fichas necesarias para la actividad.
El libro pues entra de lleno en los repertorios o inventarios de actividades que enfocan la educación desde su lado más práctico, ofreciendo al profesorado materiales listos para ser usados. Sin embargo, estos materiales no aparecen abruptamente y desprovistos de su soporte teórico, sino que suponen el desarrollo de una concepción educativa preliminar expuesta en la primara parte.
El libro, que como auténtica publicación pública -no vale redundancia porque no es redundante aunque lo parezca- no se vende, sino que se regala, está prácticamente agotado y no cuenta con versión digital en internet, lo que supone el único lado oscuro que encontramos a esta auténtica estrella que brilla con luz propia en la didáctica de este año pasado: Mi ciudad, un cielo.