En el mes de enero visité la exposición que había entonces en el CAC de Málaga con TRACY EMIN y MIQUEL BARCELÓ. Como a Barceló ya lo conocía de otras exposiciones , no me sorprendió lo que vi, pero en cambio puedo decir que ver la obra de la inglesa TRACY EMIN sí que me dejó impactada. Por muchos motivos. El primero porque su obra saca a la luz lo que las mujeres recluidas en el espacio privado nunca han podido mostrar y menos que además sea considerado ARTE. Era algo prohibido hablar de ello y algo que no existía para la sociedad, que ni las mismas mujeres valoraban.
Comprenderéis por qué digo esto. Seguid leyendo.
Esta es Tracy Emin para empezar:

Y esto es lo que pudimos leer sobre ella en uno de los paneles de la exposición en el CAC de Málaga:
Tracy Emin nació en Londres, en 1963, de madre inglesa y padre turcochipriota. Creció en MARGATE y abandonó pronto la escuela. Sus años de adolescencia le aportaron inspiración para su obra autobiográfica y a menudo desgarradora. De 1987 a 1989 estudió en el ROYAL COLLEGE OF ART DE LONDRES, pero en 1990 después de sufrir un aborto traumático destruyó todos sus trabajos. En 1993 reanudó su producción redactando cartas confesionales, a veces combinadas con objetos y recuerdos, y confeccionando la primera de sus colchas de aplicaciones con textos bordados. Estos trabajos la colocaron al frente de la escera emergente de los llamados “Jóvenes Artistas Británicos”.En contraste con gran parte del arte contemporáneo británico la obra de EMIN es profundamente íntima y casi embarazosamente personal. Una de las constantes de su trabajo es la fuerza y la vulnerabilidad.
La de Málaga es la primera exposición suya en España que se presenta bajo el nombre de: TRACY EMIN, 20 AÑOS.
Usa trabajos que proceden del mundo de las mujeres, del acervo cultural que hemos creado incluso en esas condiciones de reclusión en el ámbito doméstico: las colchas, yo las he visto hacer a mis abuelas, colchas, alfombritas para los dormitorios, cojines, hechos con retales, con sobras de trapos, ropas viejas que ya no servían y que transformaban en nuevos objetos para el uso de la casa.El dominio de estas artesanias les daba un plus de valor a los ojos de los hombres y de la sociedad en general.
Tracy transforma esto en ARTE para exponer, para mostrar, para decir al que mira: AQUÍ ESTAMOS NOSOTRAS, EXISTIMOS, MIRAD LO QUE HEMOS CREADO , EN LO QUE NOS HABÉIS CONVERTIDO. MUESTRA PARA DENUNCIAR.
Luego está MY BED su obra más conocida, desde que formó parte de la terna final del premio Turner en 1999. La pieza es su propia cama sin hacer, rodeada de detritus domésticos: condones usados, ropa interior con manchas de sangre... en un ambiente de dejadez general .Es su intimidad la que queda al descubierto, mostrada…
Una de sus obras más impactantes es EVERYONE I HAVE EVER SLEPT WITH 1963-95, una tienda de campaña adornada con los nombres de todas las personas con quienes alguna vez durmió, incluidos compañeros sexuales, familiares con quienes transnochó en su infancia, su hermano mellizo y sus dos embarazos perdidos. La costura que utiliza Emin para esta pieza, con la que escribe los nombres de todas las personas, aparece en algunas otras de su obra.
Y luego la instalación con el aborto que le practicaron: allí las jeringuillas que usaron en el hospital, las vendas, los algodones de las curas, la cama, la bata que usó…
Realmente impactante porque no estamos acostumbradas que nuestro universo emocional quede al descubierto, nos deje tan expuestas… y además sea acogido en un centro de arte. Es lo que tiene el arte contemporáneo, transforma en arte algo que antes nunca hubiera sido considerado así.
A lo que iba, al tema de las colchas historiadas de esta mujer, que creo que podríamos usar para incorporarlo a la práctica de la coeducación, visibilizando los trabajos en los que han dedicado sus vidas las mujeres de antes y seguramente muchas de las de ahora, hacerlo con orgullo, no hay que rechazar de donde venimos, de estas mujeres, de estos ámbitos, para reivindicar esta cultura en el sentido antropológico de la palabra. Reivindiquemos a la MADRE con mayúsculas.
En el BABELIA de esta semana me he encontrado otra referencia a otra artista que usa también como vehículo de expresión estos objetos del mundo femenino tradicional- no pensemos si fueron impuestos o no, están ahí son hechos-. Bajo el título LA ESFINGE EN CONNECTICUT, Ángela Molina recoge la referencia a la exposición “HER MEMORY” en la Fundación Miró de Barcelona( hasta el 24 de marzo) de KIKI SMITH, artista norteamericana nacida en Nuremberg 1954.
Textualmente recogemos:
“…proporciona ojos y oídos a la historia de tantas tejedoras de la interioridad, vulnerabilidad y fecundidad femeninas, al propagar diferentes significados para el cuerpo. Como las heroínas de Austen o las hermanas Bronte, Smith logra sacar el mejor partido de su reclusión doméstica. Su obra es una lente de aumento sobre las miniaturas líricas creadas en torno al espacio privado de las mujeres sin un pasado propio…”
Ambas mujeres artistas han creado una obra profundamente comprometida con la situación de la mujer dentro del espacio privado y también con ellas mismas y con cada una de nosotras. Su obra nos interpela, denuncia esta situación.
Mi propuesta es que hagamos una exposición sobre los trabajos que todavía queden de las abuelas y madres de nuestros alumnos y alumnas para traerlos a la luz en una exposición que podríamos montar en el CEP y llevarla como se hace con el SEX-JOVEN a todos los centros que lo soliciten. Como coordinadoras de coeducación o bien del Plan de Igualdad tenemos que incorporar estos saberes tan de nosotras.
De ambas podéis encontrar información detallada en: http://www.wikipedia.org